Zona Arqueológica de Lambityeco, lugar de realeza

Foto: Medios/INAH
Ubicado en los valles centrales de Oaxaca

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La majestuosidad de este sitio, ubicado en los valles centrales de Oaxaca, se debe a la presencia de extraordinarias piezas escultóricas que adornan los muros del centro ceremonial, entre ellas, peculiares mascarones de piedra y lodo que representan deidades y gente de la realeza.

 Los ejemplos más espectaculares son los mascarones de El Cocijo, dios zapoteca de la lluvia, el trueno y el rayo, que sobresalen por los rasgos gruesos y marcados que poseen y por su tamaño, de aproximadamente un metro de altura.

Máscaras que cubren casi toda la cara de un personaje, sus ojos están enmarcados con una especie de anteojos, de su nariz sale una placa gruesa que se conecta con la parte inferior de los ojos y con un gran tocado de plumas.

Lucen también enormes orejeras, además de un pectoral compuesto por una placa circular sobrepuesta a una semirrectangular que posiblemente represente un mosaico elaborado de concha, jade y obsidiana. En su mano derecha sostiene una vasija de la que fluye agua, mientras que en la izquierda sujeta varios rayos.

 Lambityeco significa “cerro de alambiques”; la ocupación de este lugar comenzó en el 700 a.C., incluso antes de la fundación de Monte Albán, y perduró hasta el 750 d.C.; entre el 600 y 750 d.C. fue su época de apogeo.

Uno de los rasgos que caracterizó a esta comunidad fue la producción y exportación de sal; además de la extraordinaria calidad artística presente en urnas localizadas en el área, huesos grabados y pintura mural hallada en algunas tumbas, así como la presencia de elementos arquitectónicos decorados con mosaicos y frisos de estuco.

Las representaciones escultóricas que se sitúan en el sitio precolombino indican que en el habitaron personajes pertenecientes a la realeza, se estima que se realizaron uniones matrimoniales de alto rango social debido a que se han hallado figuras de estuco que muestran gobernantes de Lambityeco y sus esposas.

 Así mismo, en el complejo arquitectónico se encontraron vestigios de seis residencias de alto estatus y tres tumbas asociadas a ellas, en las que se sepultaron gobernantes y sus parejas.

Entre las estructuras más importantes se encuentra la denominada el Patio de los Cocijos, espacio donde se ubica uno de los dos mascarones del dios zapoteca, la cual también fungió como un edificio de alta jerarquía.

Con una superficie de casi 400 metros cuadrados, las habitaciones se distribuyen alrededor de dos patios, en cada uno de los muros se colocó un mascarón de piedra y lodo recubierto con una delgada capa de estuco.

En el interior de este lugar se descubrieron los restos de siete personas y 144 objetos como: vasijas garra de murciélago, braseros, vasijas sin cocer, huesos labrados y cinco urnas de barro moldeado que representan al dios zapoteca.